Philippe Sarde, Tess.

1979

Preciosa y precisa adaptación de la novela de Thomas Hardy (Tess, la de los d’Urberville) a cargo de Roman Polanski, que firma aquí también el guión junto a Gérard Branch y John Brownstain.

Pese a su larga duración (172 min), Polanski no se hace pesado y nos ofrece un encadenado de escenas maravillosas, espléndidamente narradas y que desprenden una armonía que raya la perfección. Muchos son los elementos que ayudan a ello, como por ejemplo la gran fotografía de Geoffrey Unsworth y Ghislain Cloquet, unas actuaciones geniales por parte de una jovencisima Nastassja Kinski como Tess, secundadas por Peter Firth y Leigh Lawson. Cómo no, otro de esos elementos es la impresionante partitura musical que creó el francés Philippe Sarde.

Entre los premios que obtuvo se encuentran: 3 Oscars a la Mejor fotografía, dirección artística, vestuario y otras seis nominaciones incluida Mejor música original, 2 Globos de oro a la  Mejor película extranjera y actriz revelación (Kinski) y otras cuatro nominaciones.

El director dedicó el film a Sharon Tate, asesinada años atrás por el loco Charles Mason y sus secuaces. Tate era mujer de Roman y estaba embrazada en el momento de su brutal muerte.

Sinopsis: Inglaterra, finales del siglo XIX, una joven e inocente campesina es mandada por sus padres a trabajar en la casa de una tía rica. Allí será acosada por su altivo y malcriado primo, desencadenando una serie de infortunios a la joven que la llevarán a un trágico final. Entre medias, descubrirá el amor verdadero por parte de un joven, al que conocerá trabajando en una lechería.

Philippe Sarde, versátil compositor nacido el 21 de Junio de 1948, desarrollando su carrera en el mundo del cine, fue el encargado de componer la música para esta cinta. Es hermano del productor Alain Sarde, y ha compuesto alrededor de 200 títulos para el medio cinematográfico. Recibió entre otras, 12 nominaciones a los Premios de la Academia Francesa (César) y una nominación al Oscar para la obra que nos ocupa. Sarde sigue todavía en activo, dejándonos muestra de su valía en recientes composiciones para las cintas, The Princess of Montpensier (2010) o Quai d’Orsay (2013), esta última para uno de sus habituales directores, Bertrand Tavernier.

Compuso en esta ocasión el maestro un score delicado, elegante y bello, al igual que lo es la protagonista. Podemos vislumbrar lo dicho, desde el maravilloso tema central que acompañará a Tess como leitmotiv a lo largo del metraje, siendo el mismo además de todo lo comentado con anterioridad, de fuerte carácter, haciendo referencia a la lucha constante de la protagonista, que pese a todas sus penurias nunca se rinde y sigue adelante.

Se aprecian temas realmente soberbios como el de la visita a sus parientes, yendo en carro. En él se escucha una variación del tema principal pasmosa, con campanillas imitando el movimiento del vehículo.

El tema de Tess vuelve a aparecer a continuación con una orquestación de delicadas cuerdas, flauta y leves inserciones del oboe de una terminación bellísima.

Hay otros temas, como el que hace referencia al carácter infantil de la chica, siendo este de unas sonoridades alegres y juguetonas y que se puede escuchar en la escena del baile en el campo, en la que Tess está acompañada de sus amigas.

El tema de amor es introducido con un motivo de oboe y clarinete precioso, variando acto seguido hacia una ejecución de cuerdas de altísima calidad.

Realmente impresionante resulta el tema de la violación por parte de su primo. Es introducido por violentos motivos de percusión y metales, que acompañarán el acto. Después, una vez consumado, la música se vuelve tremendamente preciosista y delicada, siguiendo el movimiento de cámara alrededor de la protagonista, que se mantiene tumbada en el suelo perpleja por lo acaecido.

Emplea Sarde temas más turbadores que se asociarán al incesante acoso por parte del primo, y las negras consecuencias que tendrán para la joven, quedando ya marcada de por vida por este detestable personaje.

A su vez compuso temas más tranquilos y suaves, para las secuencias que se desarrollan en la lechería, con un llamativo empleo de la cuerdas y el oboe, mostrándonos de forma espléndida el nacimiento del amor por parte de Tess.

Finaliza la obra con la incursión de una elegante suite de los temas más destacados de la composición, haciendo hincapié en el estupendo tema de la protagonista. Se cierra así esta genial partitura que competía por el Oscar con otras no menos geniales obras como son: Un viaje alucinante al fondo de la mente de John Corigliano, El hombre elefante de John Morris y El imperio contraataca de John Williams. Siendo la agraciada con el premio la peor de todas las nominadas, Fama de Michael Gore, un recurso por desgracia muy frecuentado por la academia.

En cuanto a sus ediciones en disco, recomiendo la realizada por el sello Universal Music, en el año 2000. Contiene 13 temas de la cinta que nos ocupa, junto a la música compuesta para El quimérico inquilino, también de Polanski.

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